El Vertiginoso Camino de Emprender
Si estás leyendo esto, seguramente te consideras un emprendedor en algún nivel de desarrollo, y es que muchos de nosotros nos consideramos emprendedores hasta antes de lanzarnos a la piscina a crear.
En efecto, el viaje comienza mucho antes de eso, podría decirse que este camino inicia en el momento que comenzamos a imaginar que podemos explotar una necesidad del mercado que identificamos en el trabajo, en la calle, en internet, etc. Y desde ese instante ya somos emprendedores, ya estamos procesando mil y una maneras de emprender y de hacernos empresarios exitosos.
Desde nuestro punto de vista, no hay mejor manera de argumentar un tema que hablando en primera persona, y siendo muy consecuente con ello, me gustaría contarles rápidamente que CONQUISTA LAB fue concebida de la misma manera que describo en el párrafo anterior. Hace algún tiempo tomamos contacto mutuamente para crear un “algo” para cubrir “gaps” o “necesidades” que identificamos en nuestro entorno. Tomó varios meses llegar a la conclusión de que la figura que más comulgaba con nuestro espíritu es una Asociación Civil Sin Fines de Lucro y que además “no podíamos hacerlo solos”, por ello convocamos a más gente valiosa al equipo sin dudarlo ni un segundo. Es por esto mismo que en CONQUISTA LAB también somos emprendedores en la búsqueda de convertirnos en un equipo de alto desempeño en un emprendimiento social de altísimo impacto en la sociedad.
Sin lugar a duda, trabajar con otros seres humanos, o “coloquialmente” llamado “trabajo en equipo”, nos enfrenta a no solamente las aparentes, y muy diferentes, formas de pensar del resto del team, sino también a nuestros propios “monstruos” internos que muchas veces se ponen entre nuestros objetivos personales y nosotros mismos; y, en consecuencia, entre los del equipo y los de nuestro adorado éxito empresarial. Al fin y al cabo, nosotros como individuos en un pequeño ecosistema empresarial dentro de nuestros propios emprendimientos, somos los protagonistas de nuestro propio camino y, por consiguiente, de nuestro propio éxito, por no decir que también lo seríamos de nuestro propio fracaso. La pregunta entonces es ¿cómo aseguramos el éxito de nuestro emprendimiento?
Todos nos imaginamos teniendo éxito en nuestros emprendimientos, pero ¿estamos teniendo en cuenta el impacto de esta “locura” en nuestro entorno inmediato?, ¿cuál sería el impacto sistémico de emprender de manera exitosa o de emprender mal?
¿A qué nos enfrentamos en este viaje tan vertiginoso llamado emprender?
Una de las formas de definir algo es primero haciéndolo desde lo que sabemos que NO ES y de esta manera vamos dándole claridad a lo que SÍ ES finalmente. Aplicando esta premisa, podríamos definir a qué nos enfrentamos al momento de generar un emprendimiento desde lo que impediría que lleguemos a tener éxito (porque todos queremos tener éxito) y, siendo muy responsables con nuestro rol en nuestra propia empresa, podríamos comenzar mirando hacia adentro en vez de verlo hacia afuera.
Creo que es lógico que una alta efectividad personal, autoliderazgo, capacidad de orden, autoanálisis, etc. generen altas probabilidades de éxito en lo que nos propongamos individualmente. En ese mismo sentido, podemos inferir que una persona que es no efectiva, sino victimista, fatalista, etc. generan exactamente lo contrario.
Es de esta manera que propongo analizar nuestro camino usando como referencia, el libro de Stephen Covey Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva donde se habla de algunos retos humanos más comunes, y me gustaría complementar esta información con algunos antídotos que, si los logramos aprender a manejar, podríamos avanzar mucho mejor en la vida y en consecuencia, incrementaría las probabilidades de éxito de nuestro camino.
A continuación, dejo algunos más resaltantes y que están estrechamente relacionados con el emprendimiento como, por ejemplo:
- El miedo y la inseguridad – Se puede representar de múltiples maneras, pero, en definitiva, todos podemos entenderlos como fuerzas que paralizan, nos llevan a una vida sin riesgos y a una posición muy vulnerable. Imagínate emprender con miedo e inseguridad excesiva.Podría pensarse que el antídoto es la independencia y foco en lo mío (lo que yo sí puedo controlar), pero el real antídoto es la interdependencia, trabajo colaborativo y fines comunes, la clásica frase de: “la unión hace la fuerza”. Este es el camino más duro, implica ser más vulnerable, dejar ver mis sombras, pedir ayuda, etc. Pero, ¿se imaginan lo potente que es emprender ayudándonos entre nosotros mismos siempre?, usando los valores familiares como fuente de fortaleza y, de esta manera, mitigando todo tipo de miedo llevándolo a un espacio de gestión alejado de uno de irresponsable descontrol.
- Lo quiero ahora (inmediatez del resultado) – “Lo quiero ahora, no importa, pago después” ¿les suena conocido? Esto puede impactar directamente en el negocio planteado, y nos lleva a priorizar las decisiones emocionales por sobre las racionales.El antídoto, desde mi visión de vida, es buscar la sostenibilidad y crecimiento constante; eso garantiza que las decisiones que tomemos perduren en el tiempo sin lugar a arrepentirse.
- La Culpa y El Victimismo – Cuando culpamos al entorno y a los demás podría sentirse como una anestesia para el dolor del fracaso (que podría ser constante), pero al mismo tiempo nos encadena al problema raíz.El Antídoto está relacionado directamente a asumir la responsabilidad por nuestras acciones y resultados; suena fácil, pero es una forma de vida que solo puede impactar de forma positiva en nuestras vidas.
- La Desesperanza – Como cuando parece que no hay final feliz, así seamos inteligentes, podemos caer fácilmente en el abandono, desánimo y depresión. A mí me ha sucedido y me costó mucho implementar el antídoto de forma permanente. El foco de la solución está relacionado a ver el clásico “vaso medio lleno”: la elección sobre la obligación (relacionado al antídoto anterior) y hacerse responsable hasta de lo que pensamos de determinadas situaciones. No es solo de la boca para afuera, es incorporarlo y soltar las emociones negativas asociadas a los “problemas”; un verdadero reto de vida ¿no creen?
- Falta de equilibrio existencial – Cómo encontrar el tan ansiado balance vida / trabajo / familia. Bueno, considero que aún no lo he logrado plenamente, pero definitivamente me ha funcionado el viejo y confiable método de prueba y error: consciencia permanente y auto-observación. Sobre todo, la comunicación constante con los demás hace la diferencia en este proceso.
- El “Y yo que” – Que representa una visión egoísta en el fondo, aparentemente celebramos las victorias ajenas, pero en el fondo podríamos estar deseándolas para nosotros mismos. Es natural, no deberíamos sentirnos mal por ello, solo es aprender a vivir con esto y no dejarlo sin atención ni perderlo de vista.
El antídoto reside en la permanente búsqueda de victorias comunes, grupales, de la manada, pero siempre por sobre las individuales. Vivir una vida entregada a fomentar los resultados de los demás en nuestro equipo, clientes, familia, vecindario, barrio, colonia, etc nos convierte en líderes; pero, si se dan cuenta, para ello debemos alinear nuestros objetivos a los del equipo. ¿Se imaginan un Manager de un team ganador de 7 títulos de la fórmula 1 priorizando sus objetivos por encima de los del equipo? Yo, no.
El desarrollo personal es un camino largo y complejo, pero tengan la seguridad de que mientras mejores personas seamos, mejores capacidades vamos a poder desarrollar y, por lo tanto, mejores resultados vamos a alcanzar a nivel personal.
Sin embargo, si a eso le agregamos nuestro foco al desarrollo de las personas que trabajan / viven con nosotros, siendo todos un mejor equipo con mejores capacidades, se alcanzarán objetivos mucho más grandes, con un sentimiento más bonito de haber transformado vidas en el camino, generando valor en el mercado, escalando nuestros negocios, impactando en la sociedad de forma trascendental y, finalmente, cambiando el mundo. ¿No sería bonito contar esa historia en primera persona?
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